Literatura

4.- LITERATURA

La literatura catalana, como la castellana, ha tenido épocas de gran esplendor y épocas de crisis, habitualmente relacionadas con la situación política y económica del momento.

Los primeros textos en catalán datan del siglo XII: la traducción del Forum Iudicum a principios de siglo y las Homilies d'Organyà a finales. En los siglos XII y XIII la poesía de los trovadores catalanes se canta en lengua provenzal, igual que los trovadores castellanos cantaban en gallego. Entre los más conocidos destacan Berenguer de Palol, Guerau de Cabrera, Guillem de Berguedà, Ramon Vidal de Besalú y Guillem de Cervera (que usaba el seudónimo de Cerverí de Girona). En 1290, Jofre de Foix escribe una gramática titulada Regles de Trobar en la que, por primera vez, se distingue entre la lengua provenzal y la lengua catalana.

Ramon Llull y las Cuatro Grandes Crónicas

Ramon Llull (1232–1316) escribió en 4 lenguas (latín, catalán, árabe y provenzal) una vasta obra de 243 títulos que tratan de diversas ramas del saber: Filosofía, Teología, Medicina, Física, Astronomía, Astrología, etc. Tres de sus obras más trascendentes y conocidas son el Llibre de l'Orde de Cavalleria —que ejerció gran influencia en Joanot Martorell para escribir su Tirant lo Blanc, libro que a su vez influyó grandemente en Cervantes para su Don Quijote—, Lo roman d'Evast e Blanquerna y el Llibre d'Amic e Amat.

Entre el siglo XIII y el XIV se escribieron las 4 grandes crónicas medievales catalanas:

Siglos XIV y XV: El Esplendor de la Poesía y Tirant lo Blanc

En el siglo XIV coinciden algunos de los más grandes autores catalanes como Ramon Llull (que murió en 1316), Bernat Metge, Sant Vicent Ferrer, Francesc Eiximenis o Anselm Turmeda, Jaume March y Pere March (hermano de Jaume y padre de Ausiàs March). Uno de los más grandes poetas de esa época es Jordi de Sant Jordi, caballero y compañero de armas de Ausiàs March en la expedición de Alfons el Magnánimo a Córcega y Cerdeña.

La obra de Ausiàs March supone la ruptura definitiva con la poesía trovadoresca. Sus temas son el amor, la relación con Dios, la muerte y la ética. La lengua de Ausiàs March es una lengua culta que supera la de sus predecesores en precisión léxica.

A mediados del siglo XV se escribió Curial e Güelfa, una de las grandes novelas de caballerías y de la cual se desconoce el autor. La otra gran novela de caballerías fue el Tirant lo Blanc de Joanot Martorell, la única que Cervantes salva de la quema en su Don Quijote y que tuvo gran influencia en el escritor español. Joanot Martorell era un caballero nacido en Gandía, hijo y nieto de miembros de la corte real catalana. Después de haber vivido en Inglaterra, Portugal e Italia y de haber participado en luchas caballerescas, se retiró y escribió, en los últimos años de su vida, esta obra, hito en la historia de la literatura universal que es citada en Orlando Furioso de Ariosto, Much ado about nothing de Shakespeare y el Quijote de Cervantes. A caballo entre la tradición artúrica y la novela moderna, nos describe una sociedad alterada que intenta dejar atrás la época medieval y adoptar el nuevo ideario burgués. En Catalunya, Tirant y Carmesina son tanto o más famosos que Don Quijote y Dulcinea. Otros autores destacables del siglo XV son Jaume Roig, Joan Roís de Corella, Bernat Fenollar, Felip de Malla, etc.

Siglos XVI al XVIII: Decadencia, Barroco e Ilustración

El siglo XVI no es fructífero para las letras catalanas. Joan Lluís Vives, gran humanista nacido en Valencia, publicó toda su obra en latín, precisamente porque uno de los rasgos característicos de los humanistas es el hecho de usar esta lengua, pero se conservan cartas y escritos personales en catalán. Es uno de los precursores de la pedagogía moderna y defendía que las leyes debían estar escritas en catalán y que esta debía ser la lengua usada en la enseñanza de los niños, en detrimento del latín.

Renacimiento: Poetas renacentistas catalanes destacables del siglo XVI son Joan Boscà (llamado Juan Boscán por los españoles), introductor del soneto en la península, Pere Serafí, Joan Ferrandis d'Heredia, Andreu Martí, Joan Pujol o Guerau de Montmajor. Remarcable es también la obra historiográfica del tortosino Cristòfol Despuig. Por último, destacaremos al dramaturgo Joan Timoneda y a los prosistas Pere Gil y Jeroni Pujades.

Barroco: La literatura catalana del siglo XVII es abundante y de calidad, caracterizada por un registro crítico, moral y reivindicativo. Los autores catalanes, al igual que los castellanos, se dividieron en conceptistas y culteranos. Entre los primeros destaca Josep Romaguera y entre los culteranos, Francesc Fontanella. Mención aparte merece Francesc Vicent Garcia, conocido como "el Rector de Vallfogona", que escribió poemas burlescos o satíricos de estilo conceptista y, a su vez, escribió poemas amorosos con lenguaje culterano.

Ilustración y Neoclasicismo: La producción literaria catalana del siglo XVIII viene marcada por la derrota de 1714 frente a los ejércitos franco-castellanos y la posterior invasión y represión durísima. Así pues, durante la mayor parte del siglo, los autores catalanes se vieron obligados a escribir en castellano o en latín. Es a finales del XVIII cuando se recupera el orgullo nacional y se toma conciencia de la importancia de defender la lengua y cultura propias y se vuelve a escribir y publicar en catalán asumiendo los riesgos que ello implicaba. Destacaremos a los historiadores Antoni de Capmany, Jaume Caresmar y Joan Francesc Masdeu, y al bibliógrafo Torres Amat. Entre los poetas destacan Joan Ramis (notable dramaturgo con obras como Arminda, Rosaura o Lucrècia), Antoni Febrer, Ignasi Ferreres y Antoni Puigblanch. Este último se sitúa en las puertas del Romanticismo y ejerció una importante influencia sobre Bonaventura Carles Aribau. Entre la prosa narrativa mencionaremos a Lluís de Galiana y, sobre todo, al Baró de Maldà, que escribió 60 volúmenes de dietarios muy detallados y de gran calidad literaria. Por último, cabe destacar dos obras de prosa erudita de gran trascendencia: Instruccions per a l'ensenyança de minyons, de Baldiri Reixach, que expone unos conceptos pedagógicos muy modernos y que inició la brillante tradición pedagógica en lengua catalana; y la Gramàtica i apologia de la llengua catalana, de Josep Pau Ballot, obra fundamental y de gran repercusión.

La Renaixença y el Siglo XIX

Con el término Renaixença se designan dos fenómenos distintos, pero contemporáneos. Por un lado, el movimiento literario iniciado en 1833 con la publicación de la oda La Pàtria de Bonaventura Carles Aribau durante el cual se restauran la lengua, la literatura y la cultura catalanas, cuya culminación fue la restauración de los Jocs Florals en 1859. Por otro, se refiere al movimiento cultural y de concienciación nacionalista que alcanzó su plenitud entre 1870 y 1880.

Entre los muchos grandes poetas que dio la Renaixença, destacaremos a Bonaventura Carles Aribau, Víctor Balaguer, Pere Mata, Manuel Milà i Fontanals, Joaquim Rubió i Ors, Marià Aguiló i Fuster o Josep Lluís Pons i Gallarza. El más popular de todos ellos fue, sin duda, Jacint Verdaguer (Mossèn Cinto), con poemas épicos y fundamentales como L'Atlántida y Canigó, y poemas patrióticos como Montserrat, Aires del Montseny o Pàtria. En el teatro hay que destacar a Àngel Guimerà, reconocido poeta y activista catalanista nacido en Tenerife, que alcanzó la cima con obras como Mar i Cel, Terra Baixa, La filla del mar o Maria Rosa. Otros autores remarcables son Frederic Soler (alias Serafí Pitarra).

Novela: A finales del XIX se cultiva la novela realista y costumbrista con autores como Marià Vayreda (La punyalada), Dolors Monserdà y Josep Pin i Soler. Apel•les Mestres, artista polifacético, escribió novelas naturalistas y modernistas. También Narcís Oller cultivó diversos estilos; su obra más conocida, que le dio fama en toda Europa, fue La papallona (1882), cuyo prólogo de la edición francesa fue escrito por Émile Zola. Otra de sus obras más conocidas es La febre d'or.

Modernismo, Noucentisme y Vanguardias del Siglo XX

El Modernismo es un amplio movimiento cultural que tuvo en Catalunya una extraordinaria fuerza creativa. El gran poeta del Modernismo es Joan Maragall (abuelo del presidente Pasqual Maragall), autor de La vaca cega, Oda a Espanya o El comte Arnau. La prosa modernista tiene sus máximos exponentes en Víctor Català (seudónimo de Caterina Albert, autora de Solitud), Prudenci Bertrana (Josafat), Joaquim Ruyra (Marines i Boscatges), Raimon Casellas (Els sots feréstecs) y Josep Pous i Pagès. El teatro modernista está marcado por la figura del polifacético Santiago Rusiñol (L'auca del senyor Esteve). Dentro del modernismo balear hay que señalar a los mallorquines Miquel Costa i Llobera y Joan Alcover.

El Noucentisme (1906–1923) contó con figuras de la talla de Jaume Bofill (bajo el seudónimo de Guerau de Liost), Eugeni d'Ors o Josep Carner. Josep Carner, llamado "el príncipe de los poetas catalanes", es uno de los escritores más importantes del siglo XX a nivel mundial; su poema supremo, en palabras de Gabriel Ferrater, es Nabí.

Vanguardismo y mediados de siglo: Destacan los poetas Joan Salvat-Papasseit y J.V. Foix. Foix, activo nacionalista, poseía un léxico bastísimo y se autodefinía como "investigador en poesía". Carles Riba representó la culminación del proceso de universalización de la cultura catalana contemporánea como humanista, poeta y traductor. Salvador Espriu fue otro de los grandes cuya obra es una vasta reflexión sobre la muerte.

En la prosa de la segunda mitad del siglo XX brillan dos nombres con luz propia:

Otros autores fundamentales del siglo XX fueron Josep Maria de Sagarra, Pere Quart, Gabriel Ferrater, Marià Manent, Bartomeu Rosselló-Pòrcel, Joan Vinyoli, Josep Palau i Fabre, Joan Brossa, Llorenç Villalonga, Joan Perucho, Pere Calders, Manuel de Pedrolo, Miquel Martí i Pol, Jesús Moncada o Maria Mercè Marçal. Entre los contemporáneos cabe destacar a Baltasar Porcel, Maria Mercè Roca, Carme Riera o Quim Monzó.