3.- LENGUA
El catalán, como el francés, el italiano y las demás lenguas románicas, deriva directamente del latín vulgar. El documento escrito en catalán antiguo que se conserva es la traducción de principios del siglo XII del Forum Iudicum, el código de leyes visigóticas vigente en aquellos tiempos. La obra literaria más antigua son las Homilies d'Organyà, sermones encontrados en la parroquia de dicha localidad y fechados a finales del siglo XII.
Actualmente el catalán se habla en un vasto territorio con más de 11 millones de habitantes que va de Fraga (Aragón) a Maó (Menorca) y de Salses (Catalunya Nord en el estado Francés) a Guardamar (sur del País Valencià). A este territorio cabe añadir la ciudad de L'Alguer en la Cerdeña italiana.
El catalán, como toda lengua antigua, tiene múltiples dialectos y, dentro de ellos, cada zona tiene sus peculiaridades. Básicamente tenemos el catalán central (Girona, Barcelona, Catalunya Central y Camp de Tarragona), catalán nord-occidental (Lleida y Terres de l'Ebre), catalán septentrional (Catalunya Nord), catalán meridional (también llamado valenciano), mallorquín (Mallorca), menorquín (Menorca), eivissenc (Eivissa), benasqués y ribagorzano (Franja de Ponent) y algarés (L'Alguer), entre otros.
La Realidad Lingüística en los Distintos Territorios
Catalunya Nord: Cuando en 1659, en virtud de la Paz de los Pirineos, Felipe III (IV de Castilla) entregó a Francia las comarcas catalanas del Rosselló, el Conflent, el Vallespir, el Capcir y la mitad de la Cerdanya, el centralista estado francés inició una brutal represión de la lengua catalana en un intento homogeneizador de substitución de la lengua propia de ese territorio por la francesa. Hoy, tres siglos y medio más tarde, la lengua catalana resiste y está iniciando una lenta recuperación gracias al interés de las generaciones jóvenes por reivindicar su identidad y a la actuación de las escuelas La Bressola.
L'Alguer: Ciudad situada al nordeste de la isla italiana de Cerdeña, fue conquistada por el rey catalán Pere III en 1354. La monarquía catalana le concedió significativos beneficios debido a su importancia estratégica. La ciudad estuvo vinculada a Catalunya durante 4 siglos hasta que en 1718, después de la derrota catalano-aragonesa frente a las tropas franco-castellanas, pasó a manos italianas. A pesar de ello, la lengua catalana se ha mantenido viva y actualmente es hablada por el 60% de sus 30.000 habitantes, que se denominan a sí mismos catalanes en oposición a los sardos (30%), dálmatas (6%) y emilianos (4%).
La Franja de Ponent: En estas comarcas, a pesar de pertenecer políticamente a Aragón, el 90% de su población habla habitualmente el catalán y siempre han mostrado una actitud combativa para no perder ese patrimonio cultural. Así, a pesar de que en Aragón la única lengua oficial es el castellano, los habitantes de la Franja han mantenido su lengua catalana y la defienden con energía.
El País Valencià y las Islas Baleares: En el País Valencià la situación es mucho más compleja. A medida que fue conquistado por Jaume I, fue repoblado por catalanes y aragoneses. Los primeros ocuparon las comarcas litorales y los segundos las comarcas interiores. Con el paso del tiempo, los aragoneses cedieron a las imposiciones castellanas y substituyeron su aragonés original por el castellano. Sin embargo, los catalanes mantuvieron su lengua a la que, con el tiempo, llamaron valenciano y adquirió peculiaridades propias. El hecho que al catalán de Valencia le llamen valenciano, o al de Mallorca mallorquín, o al de Menorca menorquín para precisar cuál es su variante de la lengua común, no implica en absoluto que se trate de lenguas distintas. Así se han encargado de repetirlo una y mil veces los ámbitos científicos, filológicos y universitarios.
La relación entre valencianos, catalanes y baleares siempre ha sido muy cordial, ya que las tres regiones formaron parte de la misma nación hasta principios del siglo XVIII cuando fueron derrotadas por las tropas franco-castellanas de Felipe V. Desde entonces, el poder central ha intentado crear mecanismos de enfrentamiento entre las tres regiones para evitar una posible reivindicación conjunta. A pesar de ello, las relaciones con las Baleares siempre han sido fluidas. En Valencia, sin embargo, desde mediados del siglo XX empezó a cobrar fuerza, impulsada desde el poder central del estado español, una corriente anticatalana basada en argumentos demagógicos como un supuesto imperialismo catalán o la identificación del valenciano como una lengua distinta.
Es triste comprobar cómo, actualmente, los valencianos que tienen el catalán (o valenciano) como lengua habitual defienden que son la misma lengua, mientras que las personas castellanoparlantes son los más furibundos defensores de la negación de esta unidad. Si en lugar de una lengua fuerte de 11 millones de parlantes, tenemos 4 lenguas débiles de poco más de 2 millones, su futuro y viabilidad son mucho más oscuros. El objetivo del poder central siempre ha sido la uniformidad mediante la desaparición de los rasgos de identidad de las naciones sometidas.
En Baleares, la mayoría de los diputados electos del parlamento balear impusieron en el redactado de su estatuto que la lengua propia de las Baleares es el catalán, frenando las maniobras de disgregación filológica.
La Vall d'Aran: En esta comarca catalana se habla la lengua aranesa, que es una modalidad de la lengua occitana, y es lengua oficial junto al catalán y al castellano.
Historia de la Lengua Catalana
El origen de la lengua es muy antiguo. Ya el latín que se hablaba en la Tarraconense era distinto del que se hablaba en otras regiones de la Hispania romana, adquiriendo un léxico germánico y arábigo diferente al del francés o castellano. El catalán desplaza al latín en los trámites jurídicos o de comunicación administrativa ya a partir del siglo XIII y se convierte en el idioma de uso habitual de la cancillería, los tribunales, los municipios y las notarías. Tanto los condes de Barcelona como los posteriores reyes de la corona Catalanoaragonesa son catalanes y catalanoparlantes.
La expansión geográfica del catalán fue ligada a la política de conquistas. Las Islas Baleares fueron repobladas íntegramente por catalanes. Incluso el reino de Murcia, conquistado dos veces por Jaume I y cedido a Castilla, fue parcialmente repoblado por catalanes y aún hoy en la comarca de El Carxe conservan su lengua los descendientes de aquellos primeros colonos. El catalán se extendió por el Mediterráneo llegando a Italia, Grecia y Turquía como lengua oficial usada por la administración, aunque nunca fue impuesta a la población nativa, con la excepción de L'Alguer.
La unión dinástica con Castilla a finales del siglo XV inicia un período de fuerte presión del castellano sobre el catalán. Los distintos reyes de la casa de Austria primero y los Borbones después buscaron la unificación y uniformización. A lo largo de estos 5 siglos, la lengua catalana ha sufrido un acoso constante llegando a estar su uso prohibido durante largos períodos de tiempo, destacando los estados represivos de Felipe V y de Franco. Aún hoy en día resulta sorprendente e inadmisible que los diputados electos catalanes tengan prohibido expresarse en su lengua materna en el Congreso de Diputados o que los jueces que ejercen en Catalunya no tengan la obligación de entenderla.
La Renaixença y Pompeu Fabra
En el segundo tercio del siglo XIX se inicia La Renaixença (El Renacimiento), un movimiento histórico-literario de restauración del catalán como lengua de cultura. El poema de B. C. Aribau La patria trobes (u Oda a la pàtria) de 1833 es considerado su punto de inicio, fortaleciéndose con la restauración de los Jocs Florals en 1859. A partir de 1890, sobre estas bases, surgen el Modernismo y el Nacionalismo catalanes.
El padre de la lengua catalana moderna es Pompeu Fabra (1868-1948). Desde la sección filológica del Institut d'Estudis Catalans, y bajo su dirección, se publicaron el Diccionari Ortogràfic (1913), la Gramàtica Catalana (1918) y el Diccionari General de la Llengua Catalana (1932), que asentaron las bases de la normativización de una lengua que había evolucionado de forma anárquica debido a la represión. Fabra fue represaliado y encarcelado en 1934, y al final de la Guerra Civil se exilió a Francia, donde murió.
La Represión Franquista: Casos Documentados
A partir de 1939, con el triunfo de las fuerzas franquistas, el catalán es nuevamente prohibido y su uso se reduce al ámbito familiar. A modo de ejemplo, se exponen casos reales y documentados de esta represión:
- Se prohibió a los encargados de los registros civiles inscribir a cualquier persona con un nombre que no fuera en castellano.
- El 24 de febrero de 1939, el ministro Serrano Suñer declaró: "si el catalán es un factor y un vehículo de separatismo, lo combatiremos".
- En 1939, el comandante militar de Reus impuso una multa de 150 pesetas al rector de la parroquia de Sant Joan por enseñar la Doctrina en "dialecto catalán".
- El 27 de marzo de 1939, el Noticiero Universal publicaba que el Ayuntamiento de Barcelona había acabado con la dualidad de lenguas porque la nueva España no podía continuar convertida oficialmente en "sucursal de la Torre de Babel".
- Según orden del Ministerio Nacional de Cultura del 28 de enero de 1939, se suprimió la enseñanza de la filología, historia, geografía y derecho civil catalanes.
- El 28 de julio de 1940, el gobernador civil de Barcelona, Wenceslao González Oliveros, dictó la destitución inmediata de cualquier funcionario que se expresara en un idioma distinto al oficial en acto de servicio.
- En 1968, cuando Joan Manuel Serrat manifestó su voluntad de cantar en catalán en Eurovisión, fue fulminantemente vetado por las autoridades y sustituido por Massiel.
Resistencia y Normalización
Escritores como Jacint Verdaguer, arquitectos como Antoni Gaudí, músicos como Pau Casals o pintores como Antoni Tàpies son conocidos ejemplos del sentimiento nacional catalán. Recordemos cómo Gaudí, con 72 años, fue encarcelado un 11 de septiembre por el delito de hablarle en catalán a un policía en Barcelona. Al ser recriminado por el jefe policial por no hablar español, contestó: "que de sí, pero no em dóna la gana de parlar-lo".
Tantos siglos de agresión y represión hacen necesaria una discriminación positiva por parte de la administración catalana. Estas políticas no se llevan a cabo en perjuicio del castellano, sino que pretenden recuperar a un paciente moribundo e intentar normalizar el uso, difusión y comprensión de la lengua propia de Catalunya. El catalán solo tiene al gobierno de la Generalitat y al estado andorrano para su protección. Para ser catalán no importa el lugar de nacimiento, la religión o el color de la piel, solo hay que tener la voluntad de serlo, y esa voluntad lleva implícito el respeto a su lengua, su historia y su cultura.